Estresado cotidianamente: los efectos y soluciones

El estrés es algo con lo que todos lidiamos en algún momento de nuestras vidas, ya sea por el trabajo, la escuela o las relaciones. Pero, ¿qué sucede cuando experimentamos estrés de forma crónica? Un estudio revela que alrededor del 80% de los adultos en Estados Unidos reportan estrés diario, por lo que es importante comprender cómo esto afecta a nuestro cuerpo y mente.

El efecto del estrés en nuestro cuerpo

Cuando nos enfrentamos a un factor estresante, nuestro cuerpo entra en modo de lucha o huida en cuestión de segundos. Primero, nuestros ojos y oídos envían información a la amígdala, el centro de procesamiento emocional del cerebro. Luego, la información se dirige al hipotálamo, que se comunica con nuestro sistema nervioso autónomo y nuestras glándulas suprarrenales. Estas glándulas liberan una oleada de adrenalina, lo que causa el clásico sentimiento de estrés: aumento de la frecuencia cardíaca, presión arterial elevada y respiración más rápida. Además, la adrenalina también desencadena la liberación de la hormona del estrés conocida como cortisol.

El papel del cortisol

A menudo escuchamos sobre los peligros del cortisol, pero en realidad, se libera para proteger nuestro cerebro del daño nervioso asociado con el trauma. Sin embargo, después de solo diez minutos de estar bajo estrés, es probable que experimentemos cambios de comportamiento, como un aumento en la agresividad. Después de aproximadamente 30 minutos, podemos volvemos olvidadizos, ya que el estrés puede disminuir la memoria a largo plazo y afectar nuestra concentración. Además, después de días de estrés constante, es probable que nuestra libido disminuya.

El impacto a largo plazo

Desde una perspectiva evolutiva, tiene sentido que nuestro impulso sexual decrezca en momentos de estrés, ya que buscar parejas y reproducirnos podría aumentar el riesgo de depredación. Sin embargo, meses de estrés continuo pueden tener un impacto considerable en nuestra función cognitiva. Estudios longitudinales han demostrado que los empleados que trabajan en entornos estresantes tienen un mayor riesgo de depresión y problemas circulatorios. Además, una investigación en ratas reveló que después de seis meses de estrés crónico, los niveles de ansiedad aumentaron y su capacidad para navegar por un laberinto disminuyó, esto debido a cambios en el hipocampo, todos relacionados con los niveles elevados de cortisol.

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Los riesgos para la salud

Es importante tener en cuenta que a largo plazo, el estrés crónico se ha vinculado a diversas enfermedades, como obesidad, depresión, problemas cardíacos y supresión del sistema inmunológico, lo que nos hace más susceptibles a resfriados, trastornos del sueño, problemas gastrointestinales, trastornos de fertilidad, problemas de memoria e incluso cáncer. Por lo tanto, minimizar el estrés en nuestra vida diaria puede ser una buena idea.

 

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