La obsesión por el deporte: ¿qué la provoca?

¿Por qué nos apasionan tanto los deportes? La respuesta está en las hormonas y las neuronas espejo. Cuando vemos un artículo de deportes, nuestras hormonas reaccionan. La oxitocina se libera cuando abrazamos a un amigo, haciéndonos sentir tranquilos. Pero también hay hormonas estimulantes, como el cortisol, que se liberan cuando estamos bajo estrés, lo que nos mantiene alerta. Ver deportes también estimula la producción de testosterona, lo que aumenta nuestros niveles de energía, mejora nuestra conciencia espacial y promueve el crecimiento muscular.

Además de las hormonas, nuestras neuronas espejo también entran en juego. Estas neuronas se activan cuando vemos a alguien realizar una acción y nos permiten empatizar con esa persona. De hecho, cuando vemos a nuestro equipo o atleta favorito ganar, experimentamos una oleada de dopamina, que activa los centros de placer en nuestro cerebro y mejora nuestra memoria y aprendizaje.

Estos procesos fisiológicos explican por qué algunas personas siguen viendo deportes una y otra vez, buscando recrear la emoción que experimentaron anteriormente. Los científicos han descubierto que aquellos que tienen una disfunción en su sistema de neuronas espejo pueden tener dificultades para empatizar con los demás, lo que puede llevar a trastornos sociales.

Nuestra obsesión por los deportes es el resultado de una combinación de hormonas y neuronas espejo. Estos mecanismos nos mantienen conectados como especie humana y nos ayudan a entender y empatizar con los demás. Así que la próxima vez que estés viendo a tu equipo o atleta favorito competir, recuerda que es tu cuerpo y tu cerebro respondiendo emocionalmente a lo que estás presenciando. Sigue disfrutando de los deportes y manteniéndote conectado con la acción.

 

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